Hasta hace una década, en las agencias del Ministerio Público se tenía la regla no escrita de que había que esperar 72 horas para comenzar a buscar a una adolescente o joven que se hubiera ausentado de su hogar. La experiencia de los funcionarios de la entonces Procuraduría de Justicia indicaba que casi siempre “se iban con el novio” y a los tres días regresaban o se comunicaban con su familia para revelarles la verdad. Pero esa teoría provocó que la búsqueda se retrasara y que en algunos casos las mujeres fuera...