La voz de alarma llegó a Palacio Nacional hace unas cuatro semanas: “la gente no va a salir a votar el primero de junio; es más, ni sabe que va a haber votaciones ese día”. Ante el riesgo de que el proceso electoral para elegir funcionarios judiciales resulte un fracaso rotundo, la presidenta Claudia Sheinbaum y su equipo más cercano tomó una decisión similar a la que tanto le criticaron al PRI cuando gobernaba: que el Estado tome el control de las votaciones. Pero para ello era necesario quitar el canda...