Siempre es lo mismo: los que pierden no aceptan su derrota y avivan la esperanza de que, entre las boletas que se revisan haya las suficientes para darle la vuelta a los resultados. Alegan fraude pero sólo en aquello que les conviene, pues en lo que ganaron no piden abrir los paquetes. Es normal. Así, por ejemplo, Lucy Meza no reconoce el triunfo de Margarita González Saravia, pero sí el de José Luis Urióstegui en Cuernavaca (y Eder en Jiutepec). Alejandra Flores, en cambio, asegura que hubo muchas...