Pobres de los morelenses. Tenemos un fiscal “boquiflojo” y un titular de seguridad pública que habla con exagerada franqueza. Con respecto a la desaparición del obispo emérito Salvador Rangel, para Uriel Carmona fue un “secuestro exprés” y para el comisonado “hasta donde sabemos, entró a un hotel con otra persona del mismo sexo”. El fiscal no ha aprendido que no debe hacer declaraciones antes de estar plenamente seguro de lo que va a decir. Ya estuvo preso y sigue bajo proceso por declarar públicamente que una...