Ayer los habitantes de la ciudad de Cuernavaca amanecimos con la incertidumbre de no saber si pasaría el camión de la basura; el erario municipal con 37 millones de pesos menos, y el alcalde José Luis Urióstegui Salgado con el riesgo de que una jueza de distrito ordene su destitución por el desacato a una orden judicial. Lo peor del caso es que el actual presidente municipal lleva apenas cuatro meses en el cargo, por lo tanto no es responsable de este desbarajuste. Los verdaderos culpables hoy se encuentran en la...