La llamada reforma energética del sexenio pasado fue un cambio en las leyes para extraer los hidrocarburos de una forma más rápida. Sin embargo, tuvo bondades al permitir que la misma población y las empresas impulsaran las fuentes renovables. Debe quedar claro que no fue un impulso decidido por parte del gobierno, sino que, al bajar los precios las inversiones fluyeron. Por ejemplo, el costo de los sistemas fotovoltaicos en diez años cayó al 20 por ciento y sí hubo una reducción cercana al 80 por ciento en los...