Los carnavales son festividades de origen antiguo que combinan elementos de música, danza, disfraces y desfiles. Se celebran en distintas partes del mundo antes de la cuaresma, e históricamente han sido una oportunidad para la expresión popular local, donde las personas disfrutan de la libertad, la sátira y el simbolismo cultural de dicha festividad. Son celebraciones que las comunidades anfitrionas esperan con gran entusiasmo, no solo por su valor cultural, sino también por su impacto en el turismo, ya que generan dinamismo en la economía local a través de las actividades, productos y servicios ofertados.
A lo largo del tiempo, los carnavales han evolucionado, dando lugar a diversas manifestaciones en el mundo, pero conservando elementos de expresión cultural y bailes característicos de cada región. La identidad de cada comunidad se ve reflejada en estas festividades, convirtiéndolas en un valioso patrimonio cultural.
No obstante, a pesar de su relevancia cultural, social y económica, los carnavales también suelen generar diversas problemáticas que afectan a las comunidades que los celebran. En el ámbito social, el incremento en el flujo de personas puede generar impacto en la capacidad de carga turística del lugar. Asimismo, el consumo excesivo de bebidas alcohólicas puede elevar los niveles de inseguridad y violencia. En términos ambientales, el uso en exceso de recursos naturales puede derivar en su sobreexplotación y contaminación. Además, el aumento en el consumo de productos desechables genera una gran cantidad de residuos difíciles de gestionar. Por otro lado, los problemas a la salud, asociados con estas dichas festividades.
Estas problemáticas resaltan la necesidad de implementar estrategias de turismo sostenible, regulaciones y campañas de concienciación para minimizar los impactos negativos en las comunidades anfitrionas. Esto permitiría un desarrollo sostenible del turismo a partir de los tres pilares de la sostenibilidad: ámbito social, económico y ambiental.
En el Estado de Morelos existen alrededor de quince carnavales emblemáticos que se llevan a cabo en los municipios de: Anenecuilco (Ayala), Jiutepec, Tlayacapan, Tepoztlán, Emiliano Zapata, Tehuixtla (Jojutla), Tlaltizapán, Yautepec, entre otros. Estos carnavales se consideran de tipo tradicional e histórico, ya que cumplen con las siguientes características:
Estos carnavales reflejan el sincretismo entre la herencia prehispánica y las influencias religiosas, convirtiéndolos en manifestaciones vivas del patrimonio cultural de Morelos. Sin embargo, las malas prácticas relacionadas con las problemáticas mencionadas pueden afectar la esencia y el propósito de los carnavales, generando impactos negativos tanto para los habitantes, como para el medio ambiente y los turistas que buscan una experiencia auténtica y enriquecedora.
Considerando la importancia de conservar estas festividades y manifestaciones culturales de manera sostenible, desde la Escuela de Turismo de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, a partir de consideraciones de ONU Turismo, se propone el siguiente decálogo para un turismo sostenible en carnavales:
El turismo sostenible en los carnavales de Morelos garantizará la permanencia de estas festividades a lo largo del tiempo, además de mitigar los impactos negativos generados por el turismo de masas en las comunidades anfitrionas. Al adoptar prácticas responsables y respetuosas, tanto turistas como habitantes pueden contribuir a la preservación de su identidad cultural, fortaleciendo el vínculo entre tradición, comunidad y desarrollo sostenible.
FOTOGRAFÍAS: GOBIERNO MORELOS, FERNANDO RUIZ, ANDREA ILLIAN VON DER ROSEN MILLÁN Y ARCHIVO 3RÍOS







