La apendicitis es una inflamación del apéndice, un pequeño órgano en forma de tubo ubicado al inicio del intestino grueso. Aunque suele considerarse un problema menor, si no se atiende a tiempo, puede evolucionar a peritonitis, una complicación grave que amenaza la vida.

La causa principal de esta afección es la obstrucción del apéndice, que impide la salida normal de mucosidad y provoca la acumulación de bacterias. Entre los factores que pueden bloquear el conducto se encuentran:
Si la inflamación no recibe tratamiento, la presión dentro del apéndice aumenta hasta debilitar sus paredes, que pueden romperse. Esto libera pus y bacterias en la cavidad abdominal, originando la peritonitis, una infección generalizada del peritoneo, la membrana que recubre los órganos internos.
La peritonitis puede desarrollarse en pocas horas tras la perforación y requiere cirugía urgente junto con un tratamiento antibiótico intensivo.

Entre los factores que aceleran esta complicación se encuentran:

Los síntomas característicos de la apendicitis son:
No existe prevención específica para la apendicitis, por lo que la clave está en acudir al médico ante dolor abdominal persistente. Un diagnóstico oportuno y cirugía temprana disminuyen el riesgo de complicaciones y facilitan una recuperación más rápida.