El 30 de julio fue establecido por la Asamblea General de la ONU como el Día Mundial contra la Trata de Personas, con el propósito de alertar a la ciudadanía y a los gobiernos sobre la gravedad de este delito, cuyo crecimiento global representa una amenaza constante para los derechos humanos.

Para 2025, la ONU ha definido el lema: “La trata de personas es un crimen organizado: ¡Acabemos con la explotación!”. Este llamado subraya la necesidad urgente de que los sistemas de justicia penal actúen con firmeza, colaboren con las fuerzas del orden y prioricen a las víctimas en todos los procesos judiciales. Solo mediante una aplicación rigurosa de la ley se podrá desmantelar eficazmente las redes criminales que perpetúan esta forma de esclavitud moderna.
La trata de personas es una grave violación de los derechos fundamentales. Se manifiesta cuando individuos son privados de su libertad y sometidos a explotación sexual o laboral, trabajos forzados, servidumbre doméstica, extracción de órganos o mendicidad.
Según datos recientes, el 30% de las víctimas son menores de edad, utilizados principalmente en condiciones laborales extremas. Por otro lado, el 70% restante corresponde a mujeres y niñas, muchas de las cuales son explotadas sexualmente desde edades tempranas. A esto se suma la creciente conexión con redes delictivas como el tráfico de órganos o drogas.
Actualmente, más de 12 millones de personas en el mundo sufren las consecuencias de este delito. Existen alrededor de 500 rutas de tráfico humano, 32 de ellas localizadas en Iberoamérica. La tecnología, especialmente Internet y las redes sociales, ha facilitado el contacto entre los tratantes y sus víctimas, incrementando el anonimato y la capacidad de engaño.

De acuerdo con informes de la ONU, los desplazados por conflictos armados o crisis políticas figuran entre los grupos más vulnerables. Estas personas, al abandonar su país en busca de refugio, se convierten en blancos fáciles para las redes de trata. Por ello, cada 30 de julio se realizan importantes eventos en regiones con altos flujos migratorios para visibilizar y combatir esta problemática.
Existen varios elementos que aumentan la probabilidad de ser víctima de trata:

La campaña Corazón Azul, impulsada por la ONU desde 2008, tiene como objetivo generar conciencia sobre la trata de personas y su impacto. El símbolo, un corazón azul, representa tanto el sufrimiento de las víctimas como la frialdad de quienes comercian con vidas humanas.
Esta iniciativa busca movilizar a la sociedad para participar activamente en la erradicación de la trata. Entre sus objetivos destacan:
Combatir este flagelo requiere una acción global coordinada, firmeza legal y una ciudadanía informada y comprometida.