Del 1 al 7 de agosto se conmemora la Semana Mundial de la Lactancia Materna en más de 170 países. Esta iniciativa busca promover la lactancia natural como la mejor forma de alimentar a los recién nacidos y mejorar su salud desde los primeros días de vida.

Bajo el lema “Semana Mundial de la Lactancia Materna 2025: creando un entorno sostenible”, la campaña de este año (#WBW2025) pone el foco en el cambio climático. Se busca destacar cómo el apoyo a la lactancia materna puede reducir el impacto ambiental que generan los métodos de alimentación artificial.
Esta celebración fue instaurada oficialmente en 1992 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, con motivo del aniversario de la Declaración Innocenti, firmada en 1990. El documento reafirma el compromiso global con la protección y promoción de la lactancia materna.
En muchos países, la celebración se traslada a octubre debido a que agosto coincide con el periodo vacacional. Además, la elección de octubre tiene un sentido simbólico: si un embarazo comenzara el 1 de enero, la semana 41 —momento estimado del parto y del inicio de la lactancia— coincidiría precisamente con ese mes.
Durante estos días se organizan actividades públicas para sensibilizar sobre la importancia de la lactancia, además de la lectura del manifiesto oficial de la World Alliance for Breastfeeding Action (WABA), responsable de la coordinación mundial del evento.

La lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses es la mejor forma de alimentación para un bebé. La OMS recomienda continuarla, junto con otros alimentos adecuados, hasta al menos los dos años.
Entre sus múltiples beneficios, protege al bebé frente a infecciones respiratorias, gastrointestinales, urinarias y otitis, e incluso se ha asociado a una menor incidencia del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante. Para las madres, también ofrece ventajas: favorece una recuperación más rápida tras el parto y reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovario.
Aunque los inicios pueden ser desafiantes, con el apoyo adecuado y un entorno favorable, toda madre está capacitada para amamantar.

Expertos y grupos de apoyo a la lactancia recomiendan las siguientes prácticas para facilitar esta etapa:
Un indicador clave de que el bebé se alimenta bien es el aumento de peso, el cambio de al menos cinco pañales diarios y la regularidad en las deposiciones, aunque estas pueden variar ampliamente.
La Semana Mundial de la Lactancia Materna nos recuerda que alimentar con leche materna no solo es una decisión saludable, sino también un acto de compromiso con el bienestar de las futuras generaciones y del planeta.