Cuernavaca fue sede del “Primer Foro Nacional por el Respeto a los Derechos Humanos de las Personas de Talla Baja”.
La ciudad de Cuernavaca fue sede del “Primer Foro Nacional por el Respeto a los Derechos Humanos de las Personas de Talla Baja”, para exigir a las autoridades de los tres niveles de gobierno y organismos empresariales que impulsen políticas públicas para contrarrestar la discriminación de que son víctimas personas de baja estatura y generar las condiciones para mejorar su calidad de vida en los ámbitos social, psicológico, laboral, cultural, recreativo y educativo.
En el foro realizado ayer en el Museo de la Ciudad de Cuernavaca, participaron presidentes y representantes de la Fundación Gran Gente Pequeña de México A.C. de los estados de Colima, Guadalajara, Aguascalientes, Morelos, Morelia, Estado de México y Distrito Federal. El evento fue organizado en colaboración de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Morelos (CDHEM) y fueron invitados a escuchar los planteamientos de las personas de talla baja autoridades estatales, municipales y federales, así como organizaciones empresariales.
En el evento se destacó que la estigmatización social ha perjudicado la calidad de vida de las personas que padecen enanismo o acondroplasia, pues lamentablemente son discriminadas tanto en la administración pública como en la privada y son menos propensas a conseguir empleo, además de que sus salarios son inferiores al resto de los “trabajadores normales” y muchas veces son víctimas de burlas y maltrato psicológico.
Si bien su estatura baja implica ciertas adaptaciones en sus casas y autos, no existen políticas públicas dirigidas a eliminar las barreras físicas y sociales que permitan mejorar su calidad de vida en los ámbitos social, psicológico, laboral, cultural y educativo.
Uno de los objetivos del foro fue -entre otras cosas- eliminar el mal uso del calificativo “enano”, generalmente utilizado para insultar o minimizar a una persona. Y generar conciencia entre la sociedad sobre que todos tenemos los mismos derechos y todos merecemos ser respetados.
Y es que lamentablemente, en pleno siglo XXI, las personas de talla baja sufren de discriminación y estigmatización social desde la forma en que las “personas normales” los catalogan, los ven, los tratan. Incluso, frecuentemente se topan con limitaciones al acudir a un baño público de cualquier restaurante, comprar un boleto en la taquilla del cine, pagar en una tienda comercial o ser atendido en un hospital.
La presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de Morelos, Lucero Benítez Villaseñor, se pronunció por implementar los mecanismos necesarios para crear políticas públicas incluyentes, que faciliten el desarrollo de las personas de talla baja como a cualquier ciudadano que paga impuestos, que compra, que va a la escuela, que debe avanzar y desarrollarse como el ser humano.
En este foro, se hizo un llamado empresarios, líderes sociales, sociólogos, psicólogos, ortopedistas, ginecólogos, médicos rehabilitadores, genetistas, legisladores, autoridades estatales y municipales, se involucren, apoyen y trabajen con este sector de la sociedad para garantizarles igualdad de oportunidades laborales, apoyos para recibir atención médica, acceso a créditos de vivienda e infraestructura, a los servicios de salud y transporte público.
En México no existe censo sobre la población que padece enanismo o acondroplasia (nombre médico de este padecimiento genético), pero se calcula que se presenta en uno de 26 mil recién nacidos. Se considera que tienen enanismo las personas que miden menos de 1.2 metros de estatura y según algunas organizaciones. Se estima que entre 10 mil y 15 mexicanos padece acondroplasia.