Pingo, el perro que en la casa de ustedes se siente el amo y que había tomado unas cortas vacaciones en esta columna, de repente comenzó a actuar raro, pues parece más hormiga que perro. Y es que de repente ayer por la noche comenzó a juntar sus cosas y a atesorar sus “propiedades” y a empacarlas, como para estar listo para emprender un largo viaje.