No deja de asombrarme el desprecio que en Morelos se le tiene desde el gobierno al conocimiento, sobre todo al enorme conocimiento que aquí se genera. Y para colmo, los hombres de ciencia no dejan de hacer labores adicionales y se dan el lujo de convertir a Cuernavaca en centro de reunión de connotados cerebros cuya estancia pasa casi desapercibida para la autoridad.