La liberación de Florence Cassez y el tortuoso proceso sin sentencia de Israel Vallarta son una vergonzosa muestra de cómo la justicia mexicana puede desdibujarse ante la presión mediática, diplomática y política. Lejos de representar una victoria del Estado de derecho, estos casos revelan el abandono institucional de las víctimas de secuestro, silenciadas en medio de un espectáculo jurídico. El proceso contra los miembros de la llamada banda “Los Zodiaco” fue desde el inicio una puesta en escena. El montaj...