Hace alrededor de diez años conocí a Mario Figueroa, cuando me pidió apoyo para agilizar la entrega de su título profesional en el TecMilenio. Era un joven emprendedor que se dedicaba a la venta de huevo, producto que adquiría en Querétaro y lo distribuía en Morelos. Su jovialidad y honestidad eran notorias. Luego me presentó a su padre, un empresario de nombre Mario Figueroa Mundo, pariente de Joan Sebastian y Federico Figueroa, quien radicaba en el municipio de Taxco, estado de Guerrero. Su sueño era s...