La lamentable coincidencia de que dos mujeres jóvenes que estudiaban en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), hayan aparecido muertas con diferencia de tres días, le agrega un ingrediente especial a la conmemoración del ocho de marzo, que debe ser analizada desde diferentes enfoques. Por principio de cuentas hay un hartazgo generalizado por el asesinato de personas en las últimas dos décadas (algunos le echan la culpa a Calderón, otros a AMLO) y las estadísticas de que hay una disminución no se l...