Sociedad

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La Muerte frente al Congreso

Eran las 9:45 de la mañana de ayer, miércoles 9 de julio, y acabábamos de registrar fotografías, audios y videos de una rueda de medios que dio Alejandra Anaya Mariaca, suegra de Marlen Adán, la chica de 20 años, que estaba embarazada y que una mujer asesinó el 2 de abril de 2013, en una colonia del municipio de Emiliano Zapata: la mujer le abrió el abdomen con un cuter o exacto –ayudada por sus familiares- y extrajo del vientre a la bebé Adela Michelle, de ocho meses de gestación, y quien de acuerdo con el certificado médico nació muerta.

Alejandra Anaya comunicó frente al palacio legislativo que a más de un año de la muerte de su nuera no se ha hecho justicia porque los abogados de la acusada han retardado el procedimiento con artimañas legaloides:

–Por eso protestamos yo, mi familia y toda esta gente que ven ustedes aquí; ya es tiempo que sentencien a los asesinos –dijo la mujer.

En eso se escuchó un grito:

–¡Vivan, disfruten de la vida. Se los dice un condenado a muerte. Me acaban de diagnosticar leucemia y pronto me voy a morir. Vivan cada momento de su vida!

Era un muchacho dentro de un auto compacto, que pasaba por la calle Guerrero, frente a la sede del Congreso Estatal.

Todos –reporteros, manifestantes y guaruras- nos callamos. Como esas olas de silencio que se abren cuando pasa una ambulancia llevando a un herido o como cuando de entre el barullo alguien levanta la voz para decir algo muy importante.

El silencio fue roto por una chica que dijo:

–Es muy cabrona esa enfermedad de la leucemia. Yo tenía a un vecino así, fuerte, grandote, y en poco tiempo la leucemia se lo acabó. ¡Pobre muchacho. Qué tristeza! –mientras el hombre al que la muerte le había mandado un correo electrónico, con su nombre exacto y su dirección, levantaba el brazo y se alejaba en su auto.

 

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