Resulta fascinante ver los efectos que causa el poder en la gente. Quien recibe un poquito de poder, por pequeño que sea, se transforma de manera radical y aunque se le diga, no se da cuenta de los excesos. Los norteamericanos, que siempre son meticulosos, han desarrollado una rama de la Psicología que estudia ese fenómeno, a fin de entenderse no sólo entre ellos sino, sobre todo, a quienes gobiernan en el resto de las naciones, para saber cómo tratarlos.