Graco, ave de las tempestades cuyo plumaje sí que se ha manchado al cruzar el pantano, está listo para negociar. Lo mismo que el otro dueño del PRD. Lo que sea, que lo que caiga es bueno. Falta tanto pero a la vez tan poco para las elecciones que quienes viven de esa actividad lícita pero inmoral comienzan a jugar sus cartas para amarrar con la mayor anticipación posible los ingresos monetarios para los próximos tres años.