Desde aquí le envío saludos a todos los que han preguntado, no por su servidor, sino por Pingo –el perro que en la casa de ustedes se siente el amo- lo mismo en Tetelpa que en Cuernavaca y otros sitios de Morelos. Gracias por pensar al menos en él, que, por cierto, se lo merece por pensar continuamente en como mejorar la condición del género humano o por lo menos encontrar una manera de que los políticos no nos acaben tan rápido como lo han hecho hasta ahora.