Los delincuentes no leen periódicos ni ven noticieros en la televisión. Por eso es que nos causa risa escuchar a políticos que sostienen que la delincuencia bajó en cuanto ellos entraron a gobernar, o que se recrudeció la violencia como una reacción a sus acciones contra los malhechores. La delincuencia común y la organizada tiene sus propias agendas y éstas no tienen nada qué ver con los tiempos políticos. Al ratero que sale a la calle en busca de un ciudadano despistado para arrancarle la bolsa o el celula...