I A mi padre, que vino al mundo en los albores de agosto y se marchó con su canto en noviembre humedecido Aquí con machete en mano corto el aire y lo germino para que hable y me diga si trae la voz de mi padre. Aquí en el surco que raja en vientres hondos la tierra voy cavilando mis pasos para escuchar los susurros de su voz bien resguardada en los terrones de barro, en los terrones de arcilla, en el terruño del alma. Saberlo cruzando el llano, saberlo rompiendo el viento, solo eso me bastara para quitarme el...