A mi padre Me hubiera gustado una tarde soleada para hablarte, rayos caniculares encendiendo el pasto del recuerdo y parvadas de pájaros batiendo en el aire esta nostalgia húmeda que cae a gotas sobre tu imagen. Hubiera querido hoy correr a lomo de potro por caminos largos y radiantes de la infancia, para verte llegar con la emoción de un niño y recibir los dones de la tierra que solías guardar en el morral, llenos de la luz solar que los alimentaba a ti y a ellos; ver de nuevo tus manos, nunca vencidas por el...