I Hay se casó María. Suspira y se atreve a soñar el paraíso. Llegó embarazada al enlace, pero no iguala su abdomen el volumen del vientre de su "amado", que dijo ante el juez de paz "sí, acepto" sin voltear a verla a los ojos. Su madre la mira con felicidad fingida, detrás esconde una tristeza añeja. Por la noche, después del festejo, sin haber sido tocada su piel por las manos soñadas de príncipe alguno, la ilusión se rompe con los ronquidos alcoholizados del marido, presagios de tormentas venideras. María...