Todo esto es extraño. Muy extraño. Pensé mucho si debía hacerlo o no. Al final, cedí. Como ella, como tú, como aquel. El miedo es un hormiguero debajo de la piel, penetra los huesos, el tuétano, descalcifica la paz, gangrena la sonrisa. Por eso me formé en la fila y fui un eslabón más de la cadena enmohecida en que nos habíamos convertido. Lupe fue una razón importante para asumir el riesgo. Te beso hasta que vayas, me dijo. En realidad, quería decir que se acostaría conmigo. Y se acostó. Una, dos, tres veces y...