Britney Spears vendió los derechos de su catálogo musical a la editorial independiente Primary Wave, sumándose a la lista de artistas internacionales que han decidido cerrar acuerdos millonarios por su obra.
La información fue revelada inicialmente por el sitio TMZ, que aseguró haber obtenido documentos legales que confirman que la cantante firmó el contrato el pasado 30 de diciembre.
De acuerdo con el reporte, la operación estaría en un rango similar al supuesto acuerdo de 200 millones de dólares que Justin Bieber concretó en 2023 para vender sus derechos musicales.
Aunque no se han dado cifras oficiales ni detalles completos, una fuente cercana a la negociación señaló que la información sobre el trato es correcta. Ni Spears ni Primary Wave han emitido comentarios públicos hasta el momento.
Primary Wave es una compañía que gestiona catálogos de artistas como Whitney Houston, Prince y Stevie Nicks, y ahora suma al repertorio de la llamada “Princesa del Pop”, una de las figuras más exitosas de la música desde finales de los años 90.
Aunque los términos exactos no se han hecho públicos, se estima que la venta contempla:
Entre los temas que formarían parte del acuerdo se encuentran éxitos como “…Baby One More Time”, “(You Drive Me) Crazy”, “Circus”, “Gimme More”, “I’m a Slave 4 U” y “Toxic”, canciones que marcaron una era en el pop internacional.
El último álbum de estudio de Spears fue Glory, lanzado en 2016, y desde entonces su actividad musical ha sido limitada.
El repertorio de Britney Spears mantiene un alto valor comercial gracias a su vigencia en la cultura pop y su constante presencia en proyectos de entretenimiento.
Actualmente, su música está vinculada a distintos formatos:
La venta de catálogos se ha convertido en una estrategia frecuente entre artistas consolidados como Sting, Bruce Springsteen y Justin Timberlake, quienes han optado por monetizar su legado musical para asegurar ingresos a largo plazo y simplificar la gestión de sus derechos.
En el caso de Spears, el movimiento llega años después del fin de la tutela legal que controló su vida personal y profesional entre 2008 y 2021. Con este acuerdo, la cantante consolida el valor de su legado artístico mientras su música sigue siendo una referencia clave del pop mundial.