¡Cuánto tardaste en regresar, Florencio! ¡Cuánto! Hace dieciocho años te fuiste con dos o tres mudas de ropa y una ilusión del tamaño de tu juventud en la maleta.
¡Cuánto tardaste en regresar, Florencio! ¡Cuánto! Hace dieciocho años te fuiste con dos o tres mudas de ropa y una ilusión del tamaño de tu juventud en la maleta.
Entre Barbas y una mujer en fuga Sales a la calle porque te sientes solo. Laura se fue hace unos días y tu perro está enfermo. Todos se mueven con prisa. Salen de las tiendas cargados de comestibles y botellas de vino. Dentro de poc...
I Es diciembre. El lucero del alba luce pleno y aún falta buen rato para que una línea de luz se pinte sobre los cerros del oriente. El frío cala fuerte. No es suficiente la chamarra raída de Lucas, quien no deja de temblar sobre el...
A Juan José Arreola, dieciocho años después de volverse un fantasma El secreto está en su nombre. Lo descubrí cuando extraje del olvido uno de sus libros de relatos más celebrados. Juan José en letras naranjas y Arreola en blancas. La “j”...
La calle Netzahualcóyotl tiene su encanto, claro. Sus casonas pintadas con esos colores intensos que reproducen los de la profusa naturaleza que nos rodea, como es costumbre en nuestra ciudad de primavera perenne, me dan la sensació...