A Gumersindo Tapia, pintor morelense Bálsamo, mi buen amigo. Esa es la palabra que giraba por ahí sin llegar a mí. Ese afán de intelectualizar y poner rostro circunspecto para encontrar tres o cuatro frases sesudas que califiquen un trabajo artístico, lo jode todo. Reduzco mi impresión a esta palabra: bálsamo.