Desde que te fuiste, una parte del mundo quedó muda. Muchas voces hablaban a través de ti y aunque aún te buscan no te encuentran. Viajan en parvadas como los pájaros, por los mismos cielos que habitaste. Encuentran tu silencio ensortijado en rosarios de recuerdos y ahí pernoctan las voces, se abrigan unas a las otras para atenuar el frío de tu ausencia. Yo, que también repito en el silencio tu voz para no olvidarla, me arrimo a las aladas palabras que te buscan, las abrigo y me cobijan ellas, trémulas si las...