I) Torpeza Si te sientas frente al monitor y no tienes nada que decir, lo mejor es dejar que las palabras fluyan solas, como prostitutas que caminan por una gran avenida soñando que un día estarán en las marquesinas de un teatro, llenas de luces. Puede suceder que una súbita inspiración las convierta en vedetes deseadas por todos y las personas paguen para poseerlas dentro de un libro; hasta podrían suscitar duelos a muerte entre bibliófilos embrutecidos por alcohol o alguna otra droga. Por ejemplo, la palabra...