María Luisa, este año han muerto las cinco crías de golondrina. Dos cayeron del nido y las encontré muertas una mañana. De una más quedaron regadas en el suelo algunas plumas tiernas y la cabecita que ya no quiso comerse el gato, o no pudo. Otra amaneció muerta en el nido. Quise salvar a la única sobreviviente que también había caído sobre una cama de periódico que puse en el piso, debajo del nido. La coloqué en una caja de zapatos llena de tiras de papel para darle calor y la intenté alimentar con carne molida...